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VENECIA
El imperio del mar. >
La ciudad
| Las islas | La laguna
Revista ALTAÏR - Nº 50 - Segunda Época
Noviembre
2007
162 páginas


SUMARIO

EMBARQUES
CARNAVAL | EL ARSENAL | HUGO PRATT
Redacción

INTRODUCCIÓN
NAVEGANDO POR LA AVENIDA MÁS BELLA DEL MUNDO
Principal vía, el Gran Canal concentró negocio, vida y lujo.
Raimon Portell 

ACQUA ALTA
CUANDO EL MAR ASALTA LA CIUDAD
Cada vez más frecuentes y poderosas, las grandes mareas amenazan Venecia.
Belén Borràs

NATURALEZA
CÓMO SE ADAPTAN LOS SERES VIVOS A UN MEDIO AVARO
Habitantes de distintos barrios cuentan su existencia entre los canales.
Óscar Pujol

MOSAICOS BIZANTINOS
HISTORIA DE SAN MARCOS
La prodigiosa relación entre el evangelista y la ciudad, narrada con teselas.
Redacción

EL PALACIO DUCAL Y LA BASÍLICA
DONDE VENECIA EXHIBE SU GLORIA SIN RESERVAS
Una visita a sus edificios más emblemáticos revela las claves de la República.
Sergi Ramis

ARQUITECTURA
LAS VILLAS DE ANDREA PALLADIO EN EL VÉNETO
Inspirándose en Roma, el arquitecto aunó armonía y funcionalidad en sus obras.
Eduardo Rubió

1850-1950
LA FASCINACIÓN DE LA DECADENCIA
Cómo intelectuales y artistas retrataron una ciudad derrumbada y la salvaron.
Pilar Rubio Remiro

LA LAGUNA VENECIANA
CADA ISLA, UN MUNDO DISTINTO
Recorrido con escala en los grandes hitos de la laguna.
Josep Maria Palau

PINTURA
INSPIRACIONES VENECIANAS
El impresionismo rompió moldes y aportó una visión fresca, renovadora, de Venecia.
Redacción

PESCA TRADICIONAL
UNA DESPENSA QUE SE AGOTA
La existencia cotidiana de unos pescadores aferrados a su oficio.
Miquel Àngel Rodríguez-Arias

LAS ANTIGUAS POSESIONES
OJO AVIZOR EN LA RUTA DE LEVANTE
Viaje hacia los confines del Imperio del Mar.
Jaume Bartrolí

GUÍA DE VENECIA
Todo lo necesario para una estancia a medida.
María Eugenia Casquet y José Juan Sánchez

CUADERNO DE VIAJES
Reportajes, noticias y sugerencias relacionadas con los viajes y con las culturas del mundo.



EDITORIAL:

UN ESCENARIO MAJESTUOSO DONDE TRANSCURRE LA VIDA

Venecia no se improvisó, hicieron falta siglos para darle forma. En el primer milenio de esta era, los venecianos crearon un Estado poderoso y al servicio de los intereses colectivos, que huía del culto a la personalidad y del poder absoluto. Quizá por eso, y pese a ser señores de todo el Mediterráneo oriental, ninguno de sus gobernantes alcanzó un renombre a la altura de esa hegemonía. La suya no fue, ciertamente, una democracia modélica: con el tiempo, el poder fue acaparado por unas cuantas familias, por una oligarquía. El sistema, pese a todo, mereció siempre suficiente credibilidad para alimentar un sentimiento colectivo, identitario. En todo momento, una única convicción animó la política de la Serenísima: la legitimidad de cualquier acción emprendida en beneficio de Venecia, de su prosperidad y de su independencia.

En realidad, la "ideología" de los venecianos fue el comercio. Todo estaba a su servicio. Por él, antepusieron siempre la paz a los conflictos, aunque jamás rehuyeron a la guerra cuando la consideraban necesaria para la salvaguardia de sus intereses. Con idéntico pragmatismo, mostraron una admirable tolerancia hacia todas las creencias y culturas: musulmanes, judíos o cristianos ortodoxos fueron bien acogidos en la ciudad, siempre que colaborasen al enriquecimiento general.

La base de tanta fortuna fue un próspero imperio mercantil, con un reguero de bases repartidas por los mares Adriático, Jónico, Egeo y el oriente mediterráneo. Los venecianos no ambicionaban conquistas territoriales: preferían hacer negocios con las poblaciones locales a someterlas. Y es que el suyo fue el imperio de una ciudad; tenía insuperables limitaciones demográficas. En cambio, el mar fue su ámbito natural. También la diplomacia, arte en que fueron maestros insuperables.

Vendedores de lujo y opulencia, adornaron su ciudad sin mesura. El fruto de sus logros lo encuentra el viajero actual. Palacios, mansiones, templos, tesoros; en Venecia, todo es excesivo. Su resplandor es tal, que amenaza con deslumbrar al visitante, quien, cegado por tanta belleza, corre el peligro de ser engullido por el pasado. Sin embargo, merece la pena mantener los ojos abiertos para recibir también el quehacer cotidiano que transcurre detrás del escenario de época, en los barrios, en las plazuelas, los pequeños talleres y en las tabernas tradicionales. Y es que Venecia es, además, una entidad viva.

Tanto la ciudad como las demás poblaciones de la laguna son un fascinante ejemplo de adaptación a un entorno atípico, debido a la omnipresencia del agua. Si difícil resultó la instalación de los primitivos pobladores en el siglo V, no menos desafíos plantea la conservación de la ciudad a sus actuales responsables. No resulta sencillo compatibilizar las necesidades de una concentración humana moderna, con un medio físico tan peculiar.

Sobre todos estos temas trata este número de ALTAÏR. Sobre las glorias pasadas, los desafíos presentes y el día a día de los venecianos. Es decir, sobre una ciudad única e irrepetible por multitud de motivos.
 
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