Altaïr
Altaïr Magazine
Libreria
Distribuidora
Orixà Viajes
 
ALTAÏR MAGAZINE  ·  COLECCIÓN HETERODOXOS  ·  REVISTA ALTAÏR  ·  LIBROS ILUSTRADOS  ·  RYUICHI SAKAMOTO
Magazine  ·  Monográficos  ·  Números Especiales
 
REVISTA ALTAÏR  .  MAGAZINE .
 
 
LOS DESIERTOS DE SONORA
 

Altaïr Magazine - Nº 06
Septiembre
2017
211 páginas


SUMARIO
  EDITORIAL
Pere Ortín
     
  EL SAFARI DE LOS ESPEJISMOS
Paty Godoy 
     
  MAPAS ENCONTRADOS EN UNA BAÑERA
Bruno Montané Krebs
     
  LA BATALLA FUTURA
Juan Villoro
     
  TODA PLAYA ES MINIATURA DEL DESIERTO
Jorge Carrión
     
  IMÁGENES DE UN DESIERTO / 1
Miguel Fernández de Castro
     
  MI RUTA AL NOROESTE CON SOUNDTRACK
Sergio González Rodríguez
     
  EL ESPACIO DESHABITADO, LA NADA, EL ESPEJO
Valerie Miles
     
  EL CARTÓGRAFO Y EL DESIERTO
Fernando Saucedo Lastra
 
  UN DESIERTO PARA TODOS
Franco Félix
 
  POR LA RUTA SALVAJE
Iván Ballesteros Rojo
     
  IMÁGENES DE UN DESIERTO / 2
Miguel Fernández de Castro
     
  EL ÚLTIMO DUELO DE LOS DETECTIVES
Manuel Llanes
     
  DONDE LA HISTORIA COMIENZA
Zara Monrroy
     
  SONORA EN UN EXILIO
Diego E. Osorno
     
  LA SOMBRA DEL FUTURO QUE VENÍA
John Gibler
 
  UN PUEBLO EN EL CAMINO A LA FRONTERA
Oscar Martínez
 
  IMÁGENES DE UN DESIERTO / 3
Miguel Fernández de Castro
 
  MÉTRICA, RETÓRICA, ESTILÍSTICA
Aventuras Literarias
 
  UNIDADES DE DISPERSIÓN
Cristina Rivera Garza
 
  NATURALEZA MUERTA CON ASTRONAUTA
Rodrigo Fresán
 
EDITORIAL:

En este monográfico especial del tercer aniversario de Altaïr Magazine os proponemos un viaje que comienza, como todos, en las páginas de un libro: Los detectives salvajes, novela del escritor chileno Roberto Bolaño. Es la excusa perfecta para recorrer el mundo en el que situó a sus personajes literarios, unos desiertos reales, en plural, situados en el estado de Sonora, en el noroeste de México; esa frontera en la que el Sur se hace Norte, el último rincón donde América Latina se topa con una valla que separa (o une) dos universos, dos Américas.
Si tuviéramos que visualizar lo que significa este monográfico, dibujaríamos un triángulo: en un vértice aparecería nuestro propio metaviaje físico, el desplazamiento para conocer los desiertos; en otro, la tercera parte de la novela Los detectives salvajes; y en el último, un artefacto cultural muy poco conocido: el fascinante Atlas de Sonora del historiador y cartógrafo don Julio Montané, que sirvió de inspiración a Bolaño.
Los viajes por el desierto, siguiendo en calidad de epígonos el recorrido de la ficción novelada, nos han planteado ideas muy diversas, trabajadas para enlazar el viaje literario de la novela de Bolaño con las experiencias de cada uno de los autores que colaboran.
El último vértice de nuestro triángulo es, en cierto modo, el más enigmático. El Atlas de Sonora es un compendio de textos, dibujos y mapas que representan la irresistible ilusión de la realidad que todo artista puede necesitar para concebir un universo de fantasía, el decorado perfecto para la búsqueda de poetas perdidas. Fue publicado en 1993 y en diferentes artículos del monográfico se explora su realización y cómo, a través de la amistad de Roberto Bolaño con Bruno Montané, hijo del cartógrafo, un ejemplar del Atlas de Sonora llegó a manos del novelista y le sirvió como alimento para su prodigiosa imaginación creadora.

La propuesta

Hemos trabajado con grandes creadores, periodistas, cronistas, literatos, poetas y artistas que, cruzando sus rutas, construyen un mapa complejo —y a la vez muy atractivo— de algo de lo mucho que significan los desiertos de Sonora. Entre todos, tanto aquí como allí, en México y en Barcelona, acabamos construyendo ese diálogo a partir de la paradoja de vernos lanzados en este viaje por un escritor que nunca estuvo en el lugar del que escribe.
Por la senda de los coyotes y las serpientes, nos acercamos a lugares con nombres «tan magnéticos como indescifrables»: Bacadéhuachi, Bavispe, Banámichi, Hermosillo, Punta Chueca, El Dólar, Altar, Pitiquito, Trincheras, Agua Prieta, Caborca… Para construir, como siempre en Altaïr Magazine, una mezcla diversa y mestiza, inacabada e imperfecta, de ensayo, crónica, crítica, reportaje y (algo de) poesía; para viajar durante más de 200 páginas en las que, al estilo de Sonora, mezclamos fiesta y melancolía; agnosticismo y fe; ruido y silencio; hospitalidad, luz y también, por desgracia, esa oscuridad que surge de la barbarie.
El viaje que os proponemos tiene momentos tristes y otros felices. Muestra deseo de aislamiento y también, sin contradicción alguna, voluntad por compartir. Es un viaje con horas fastas y nefastas, con segundos de melancolía y días de mucha alegría. Es un péndulo que oscila entre la emoción que nos plantean Paty Godoy, Bruno Montané Krebs, Zara Monrroy, Sergio González Rodríguez, Diego E. Osorno, Franco Félix e Iván Ballesteros Rojo; la estupefacción que queda tras el horror descrito por John Gibler y Óscar Martínez; el lúcido afecto de Juan Villoro; el análisis crítico y la interrogación sensible que nos proponen Valerie Miles, Jorge Carrión, Manuel Llanes o Fernando Saucedo Lastra; el asombro de los recuerdos en Cristina Rivera Garza; y la poderosa imaginación de Rodrigo Fresán. Un viaje físico, un periplo literario imaginado, también con tiempo para la poesía y el azar que presentan las fotografías de Miguel Fernández de Castro o la prodigiosa cartografía construida por Aventuras Literarias.

Fotos, mapas y píxeles

Las imágenes y dibujos extraídos del Atlas de Sonora, obra del ilustrador sonorense Pablo Abril, acompañan las historias y son como bruscos fragmentos de territorios que, en el fondo, aún están por definir con mayor precisión. Es lo que sugiere el artista Miguel Fernández de Castro, también sonorense, con los colores, líneas, trazos, luces y sombras de sus fotografías, en las que aparecen paisajes que piensan, imágenes bellas surgidas de una intuición que dialoga con la tierra y nos invitan a especular y hacernos preguntas.
Entre estas páginas también encontramos un cuaderno secreto en forma de mapa desplegable confeccionado en colaboración con el equipo de Aventuras Literarias. Una apuesta por otros modos de acercarnos a las historias que dan forma a los territorios reales e imaginarios por los que caminamos, otros modos de investigar y descubrir el andamiaje de la creación.
Y en Los desiertos de Sonora también añadimos el ingrediente de nuestra propuesta audiovisual. Quien quiera saber más, puede entrar en una conversación con los autores de los artículos sobre qué les llevó a ellos a los desiertos de Sonora y cómo han vivido la obra de Roberto Bolaño: al final de la mayoría de capítulos se encuentra una url y un código QR para poder acceder a esas entrevistas y a un ensayo audiovisual sobre el Atlas de Sonora.
Pero el sentido de estos contenidos audiovisuales expandidos va más allá, ya que este monográfico es la primera pieza de un proyecto cultural transmedia que se desarrollará a través de una web documental interactiva (www.losdesiertosdesonora.com), un libro de futura publicación en México y una exposición artística con todos los contenidos creados en el marco de este viaje.

La puerta del territorio

Los detectives salvajes recibió el premio Herralde en 1998 y es considerada una de las cimas de la carrera de Roberto Bolaño, su obra de consagración. Es un gran fresco sobre la vanguardia poética y establece una relación con el imaginario sonorense que su autor continuaría en su obra de publicación póstuma, 2666. Ambos libros, junto con los anteriores de Bolaño, son una referencia para la literatura en español del siglo XXI y se han convertido con el paso de los años en un fenómeno internacional.
Pero este número especial no trata de Roberto Bolaño, y no trata (solo) de su obra. Fascinados por los mecanismos de la creación, lo que humildemente intentamos hacer aquí es analizar los vínculos entre una obra y el territorio que la inspira. Con expertos conocedores de la escritura de Bolaño investigamos y aprendemos cómo utilizó los conceptos del desierto y el norte mexicano para poner un territorio en el mapa mental de sus lectores. Y con las nuevas generaciones de escritores y periodistas sonorenses descubrimos cómo ese libro les hizo ver con ojos renovados el paisaje de su tierra.
Así, el narrador chileno y su obra son una excusa, un punto de partida para acercarnos desde otro frente a uno de los territorios más inhóspitos y fascinantes del mundo, hogar de culturas milenarias y escenario de tragedias modernas bajo la mirada enigmática de la fauna desértica y el tono rotundo de sus cielos.

El reto más importante

Los desiertos de Sonora es el reto más importante de cuantos ha emprendido en estos tres años el equipo que dirijo. Tres años ya, y seguimos sin rendirnos: en Altaïr Magazine buscamos formas novedosas, enfoques poco convencionales, lugares atrevidos desde los cuales contar el viaje y sus culturas. Tratamos de no ser un adorno irrelevante más en esa máquina de (re)inventar la realidad que somos los medios de comunicación. Nosotros, en digital y en papel, seguimos apostando por hacer del viaje una herramienta para contar buenas historias, para hacer y hacerse preguntas con idea de entender (o no) la atractiva complejidad del mundo en que vivimos. En estos tres años, el objetivo ha sido siempre el mismo: que la cultura viajera no sea un simple catálogo de tópicos que utiliza la industria turística para construir supuestas «experiencias».
Este viaje que tienes en las manos ha requerido de una preparación de casi dos años, en los que hemos perseguido sinestesias caprichosas por los desiertos de Sonora y por las páginas de los libros: hemos olido sonidos y también hemos tocado colores después de saborear temperaturas extremas al agarrar animales que te pueden matar.
Así, esto no es un breviario práctico. No busques aquí un catálogo funcional de placeres posibles para viajeros perezosos. En este periplo físico, literario, cartográfico y sentimental solo damos pistas, sugerimos ideas, confrontamos paisajes, relatamos encuentros, recogemos anécdotas, experiencias, y disfrutamos de momentos únicos. Pero para todo ello solicitamos a cambio el compromiso de un lector que se tome su tiempo; y que esté dispuesto a disfrutar de ese tiempo que transcurre.
Porque no ha sido sencillo construir un trabajo tan especial como éste, a caballo entre Hermosillo y Barcelona, es necesario dar las gracias aquí a la Secretaría de Educación y Cultura de Sonora, y a su Instituto Sonorense de Cultura. También a personas de la capital de Sonora que desde el primer momento creyeron en este proyecto cultural internacional, como Luis Alberto Medina; y a otras que, con su energía y apoyo personal, han resultado fundamentales para que hoy esto sea posible: Armida Bernal y Olivia Godoy.

Recuerdos de un viaje

Un día de mediados de enero, hace un par de años, volaba de Hermosillo (Sonora, México) a Los Ángeles (California, EE.UU.) y, a 10.000 pies de altura, aquellos desiertos de Sonora que veía allá abajo desde la ventanilla del avión parecían una reseca alfombra repleta de manchas ocres, grisáceas y verdes (pocas) tendida sobre el noroeste de México.
Pensé entonces en cómo sería tratar de contarlos de una manera diferente, y aquí está el fruto de aquel pensamiento. Tras habernos enfrentado a retos de tal calibre como escuchar las fantasías de los otros, compartir conversación y comida con desconocidos, contemplar las nubes de una tormenta a punto de mojar el desierto, oír el rugido de una ciudad norteña, leer viejos poemas olvidados, soñar despiertos al correr escapando de un estepicursor y ver un águila pescadora despegar de su nido en una playa del mar de Cortés, aquí está algo de lo que imaginé aquel día.


Pere Ortín
Director de Altaïr Magazine
 
Comprar
 
 
 
ALTAÏR EDITORIAL Quien somos | Contacto | Aviso Legal